Conoce nuestras medidas contra el COVID-19
Menú
Cambio climático y energía 31-08-2021
Smart cities y el uso eficiente y limpio de las energías
Equipo de contenido SCELC

Una de las cuestiones importantes a considerar al momento de replantear una ciudad para volverla inteligente es la de las energías que servirán para activar sus componentes, pensando en que éstas tengan el menor impacto perjudicial sobre el medio ambiente.


Recordemos que, para el 2050, casi el 70% de la población mundial vivirá en zonas urbanas, además del hecho de que las áreas más densamente pobladas consumen alrededor de dos tercios de la energía a nivel global y generan una proporción similar de emisiones de carbono, datos que en conjunto podrían ser desastrosos si la gestión, en todos los sentidos, de los servicios que se requieren no tuviera la eficiencia necesaria.

Algunos de los problemas de esta situación se relacionan con la planeación del tráfico de automóviles, la provisión de servicios de seguridad y salud a quienes vivan en estas regiones, el abastecimiento de energía, la emisión de gases contaminantes y el suministro de bienes y materias primas, entre otras cosas. 


Para formular nuevas opciones, cabe tener en cuenta que los modelos energéticos anteriores, de gas y carbón predominantemente, se basaban en redes centralizadas que distribuían la energía de forma unidireccional hasta el consumidor; los nuevos esquemas, en consecuencia y como ejemplo, plantean la diversificación de los actores del mercado energético al aparecer los Prosumers (productores y consumidores), además de promover el uso de energías renovables y su racionalización a través de la implementación de dispositivos como sensores y procesadores para analizar la información proveniente de estos últimos, con el fin de garantizar la utilización más eficaz posible de los recursos.     

Por lo tanto, el manejo de grandes cantidades de datos asociados al aprovechamiento de las energías puede ser clave para la vigilancia y control de cuestiones como la contaminación ambiental, e inclusive de emergencias sanitarias como la que actualmente vivimos con la pandemia de Covid-19; afortunadamente, esto se encuentra en el corazón del diseño de las Smart Cities y podría ser fácilmente cubierto por ellas.

 

Algunas ventajas de la gestión de la energía en las urbes inteligentes


La posibilidad de obtener información sobre el funcionamiento de las metrópolis, que además se puede actualizar en tiempo real, existe gracias a la tecnología y ésta es la que podría facilitar que nuestro futuro como habitantes de espacios urbanos se llene de elementos que sean capaces de hacer nuestras vidas más sencillas y disfrutables.

Entre los principales beneficios de esto se encuentra el progreso de la movilidad, donde se podrá eficientar el tránsito de vehículos al disminuir las congestiones y facilitar los traslados en transporte público y a pie, disminuyendo así la contaminación; el fomento de la eficiencia energética, con los proyectos de las ciudades inteligentes que reducen los gastos relacionados con la generación, distribución y consumo de energías; la protección del entorno, al invertir en la salud y la economía de la gente con iniciativas que modernizan el consumo de energéticos, incentivan el uso de energías renovables y crean áreas verdes y, la mayor comodidad de las urbes al planearlas teniendo en cuenta que los servicios ofrecidos sean más funcionales y provechosos, que los espacios sean más fácilmente transitables y que se promueva el uso de vehículos eléctricos. 


Algunos de los elementos tecnológicos con los que se cuenta para estos fines incluyen los Smart Buildings, que son construcciones domóticas energéticamente (automatizadas) más eficientes que respetan el ecosistema y tienen sistemas integrados de producción de energía;  la eMobility, la cual consiste en la instauración de vehículos eléctricos y los puntos de recarga  privados y públicos correspondientes, además de transporte público avanzado, nuevos sistemas de comunicación e iluminación exterior inteligente basada en sensores.

 

También tenemos a nuestra disposición la construcción verde, que se adhiere a las normativas de eficiencia energética que tendrán que ser cubiertas por los nuevos edificios, incluso alcanzando consumos cero y empleando energías renovables como las del viento o el sol; la energía geotérmica que se emplea para la calefacción y se basa en el calor y el vapor subterráneos; la aerotermia, que aprovecha la energía térmica del aire para, a través de bombas de calor, convertirla en agua caliente y acondicionamiento de aire para los hogares, así como la energía del mar, que se basa en el movimiento de las corrientes del océano para la generación de electricidad.   


Propuestas Smart en marcha 


Alrededor del mundo ya hay programas en operación para la gestión inteligente de las energías. En Málaga, por ejemplo, se ha priorizado este punto y se han integrado fuentes renovables en la red eléctrica, esto con el fin de llegar a las viviendas y disminuir la emisión de dióxido de carbono; la tecnología V2G (Vehicle To Grid) también se pondrá a prueba a través de los puntos de recarga con los que contará la infraestructura del lugar.


Asimismo, en Latinoamérica, en el distrito Ciudad Empresarial en Santiago de Chile, se está poniendo en práctica un modelo cuyo objetivo es aplicar desarrollos como los del smart metering, los vehículos eléctricos, la automatización de la red y la iluminación pública inteligente para medir su impacto en lo económico, lo social y lo técnico. 

La iniciativa incluye cuestiones como el transporte público eléctrico, la conversión de radiación solar en electricidad, la instauración de “electrolineras”, uso de tecnología solar para calentar agua, medidores inteligentes de comunicación bidireccional, Wifi público de acceso libre y alumbrado público LED, fundamentalmente.  


A través de todo esto, se puede pensar en la posibilidad de descarbonizar la sociedad y hacer un uso eficiente de las energías. Será importante que las urbes inteligentes pongan especial énfasis en definir los parámetros de calidad del aire para tenerlos bajo control, vigilarlos a través de dispositivos tecnológicos de gestión urbana e introducir soluciones que ayuden a garantizar el aire limpio para sus habitantes. 

Todo esto representa enormes retos para diversos sectores pero valdrá la pena enfrentarlos y encontrar el modo de abordarlos y ofrecer soluciones exitosas para ver un planeta cada vez más limpio y que todos tengamos una mejor calidad de vida en el futuro cercano, incluso aquéllos que están por venir.